Antes de su final inmerecido
Luz abrió por última vez sus ojos
y su mirada fue una despedida
nunca podré olvidar
esos ojos tan míos
resumiendo una vida
dando un amor postrero
mas o menos consciente
del temblor de mis manos
de ahora en adelante
aunque comparta el tiempo con cercanos
con los míos de siempre
y pregunte y responda y hasta ría
mi alma estará sola en su guarida
con su resignación involuntaria
rodeada de memorias imborrables
e insomnios inválidos de tristeza
y así una noche llegaré en silencio
al borde de mi último destino
Mario Benedetti
epílogo
canciones del que no canta
Espero que tu último destino haya sido un reencuentro.
Hasta luego Mario...
1 comentarios:
Estoy segura, se fue hacia la luz, con su Luz.
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