¡Uma flor nasceu na rua!
Passem de longe, bondes, ônibus, rio de aço do tráfego.
Uma flor ainda desbotada
ilude a polícia, rompe o asfalto.
Façam completo silêncio, paralisem os negócios,
garanto que uma flor nasceu.
Sua cor não se percebe.
Suas pétalas não se abrem.
Seu nome não está nos livros.
É feia. Mas é realmente uma flor.
Sento-me no chão da capital do país às cinco horas da tarde
e lentamente passo a mão nessa forma insegura.
Do lado das montanhas, nuvens maciças avolumam-se.
Pequenos pontos brancos movem-se no mar, galinhas em pânico.
É feia. Mas é uma flor. Furou o asfalto, o tédio, o nojo e o ódio.
Carlos Drummond de Andrade
A Rosa do Povo. Rio de Janeiro. 1945
¡Una flor nació en la calle!
Pasen de lejos, tranvías, autobuses, río de acero del tránsito.
Una flor todavía descolorida
elude a la policía, rompe el asfalto.
Hagan completo silencio, paralicen los negocios,
garantizo que una flor nació.
Su color no se percibe.
Sus pétalos aún no se abren.
Su nombre no está en los libros.
Es fea. Pero es realmente una flor.
Me siento en el suelo de la capital del país a las cinco de
la tarde y lentamente paso la mano por esta forma
insegura.
Del lado de las montañas, nubes macizas van creciendo.
Pequeños puntos blancos se mueven en el mar, gallinas aterrorizadas.
Es fea. Pero es una flor. Ha roto el asfalto, el tedio, la náusea y el odio.
(dejo la traducción del poema completo en los comentarios...)
2 comentarios:
La flor y la náusea
Preso a mi clase y a ciertas ropas,
voy de blanco por la calle cenicienta.
Melancolías, mercancías me acechan.
¿Debo seguir hasta la náusea?
¿Puedo, sin armas, rebelarme?
Ojos sucios en el reloj de la torre:
No, no ha llegado el tiempo de la total justicia,
el tiempo es aún de heces, malos poemas, alucinaciones y espera.
El tiempo pobre, el poeta pobre
se funden en igual callizo.
En vano intento explicarme, los muros son sordos.
Bajo la piel de las palabras hay cifras y códigos.
El sol consuela a los enfermos y no los renueva.
Las cosas. Qué tristes son las cosas, consideradas sin énfasis.
Vomitar este tedio sobre la ciudad.
Cuarenta años y ningún problema
resuelto, ni siquiera planteado.
Ninguna carta escrita ni recibida.
Todos los hombres vuelven a casa.
Son menos libres pero llevan periódicos
y deletrean el mundo, sabiendo que lo pierden.
Crimenes de la tierra, ¿cómo perdonarlos?
En muchos tomé parte, oculté otros.
Encontré algunos bellos, fueron publicados.
Crimenes suaves, que ayudan a vivir.
Razón diaria del error, distribuida en casa.
Los feroces panaderos del mal.
Los feroces lecheros del mal.
Prenderle fuego a todo incluso a mí.
Al señorito de 1918 le llamaban anarquista.
Pero mi odio es lo mejor de mí.
Con él me salvo
y a pocos doy una esperanza mínima.
¡Una flor nació en la calle!
Pasen de lejos, tranvías, autobuses, río de acero del tránsito.
Una flor todavía descolorida
elude a la policía, rompe el asfalto.
Hagan completo silencio, paralicen los negocios,
garantizo que una flor nació.
Su color no se percibe.
Sus pétalos aún no se abren.
Su nombre no está en los libros.
Es fea. Pero es realmente una flor.
Me siento en el suelo de la capital del país a las cinco de la tarde y lentamente paso la mano por esta forma insegura.
Del lado de las montañas, nubes macizas van creciendo.
Pequeños puntos blancos se mueven en el mar, gallinas aterrorizadas.
Es fea. Pero es una flor. Ha roto el asfalto, el tedio, la náusea y el odio.
Que florezca, pues. :)
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